La Flota Ballenera Nipona Zarpó Hacia la Antártica en Medio del Silencio de los Gobiernos

Por: Rodrigo García Píngaro
La flota ballenera japonesa zarpó el 18 de noviembre del Puerto de Innoshima con rumbo hacia las aguas del Santuario Ballenero Austral, donde matará cerca de mil ballenas con supuestos fines científicos.
El barco factoría Nisshin Maru y las embarcaciones Shonan Maru y Yushin Maru 2 y 3, navegarán durante los próximos cinco meses las aguas del Océano Austral con el fin de continuar con el polémico programa de “caza científica” de ballenas que Japón realiza desde la implementación de la moratoria sobre la caza comercial de ballenas en 1986. Desde entonces, este país oriental ha capturado más de ocho mil ballenas con supuestos fines científicos las cuales son comercializadas posteriormente en el mercado nipón, para su consumo en finos restoranes. Encuestas callejeras en este país han demostrado que el “pueblo” y la sociedad nipona desconoce y no está de acuerdo con esta práctica sangrienta hecha en sus propias narices.
La partida de la flota se produce a pocos días que 40 organizaciones civiles de 15 países de América Latina solicitaran a sus gobiernos presentar una protesta diplomática en contra de la denominada “caza científica” de ballenas. Sin embargo, hasta la fecha la solicitud no ha sido respondida formalmente, aumentando la preocupación de la ciudadanía en uno de los temas más controversiales que afectan a las poblaciones de ballenas del hemisferio sur y la gobernabilidad de la Comisión Ballenera Internacional.
En la solicitud, las organizaciones denuncian que los niveles de captura de Japón son similares a las cuotas de caza comercial de ballenas usadas antes de la adopción de la moratoria y que este tipo de operaciones son un mecanismo de presión inaceptable en medio del proceso de negociación para definir el futuro de la Comisión Ballenera Internacional (CBI).
Desde junio de 2008, este organismo internacional creado hace más de sesenta años ha orientado sus esfuerzos a modernizar su estructura con el fin de adaptarla a las necesidades e intereses de los tiempos actuales. Sin embargo, uno de los temas más conflictivos de este proceso continúa siendo el abuso sistemático de Japón a los estatutos de la Comisión mediante la caza indiscriminada de ballenas con supuestos fines de investigación científica.
El director de la Organización para la Conservación de Cetáceos, Rodrigo García, manifestó: “nos llama poderosamente la atención que el gobierno de Uruguay y sobretodo la región no se haya manifestado frente a la solicitud realizada por 40 ONGs, en particular considerando el compromiso de rechazo a la caza científica de ballenas asumido la pasada reunión de CBI en Madeira donde participó nuestro país con gran destaque ante este tema.”
El Grupo Buenos Aires reúne a los países de América Latina que son miembro de la Comisión Ballenera Internacional y desde su creación en 2005 ha adoptado una serie de declaraciones donde se destaca el compromiso permanente de la región con el uso no letal de las ballenas, la vigencia a la moratoria sobre la caza comercial y el rechazo a las operaciones de “caza científica” de ballenas, entre otros.
Al respecto, un “veterano” de la CBI, con más de 30 años trabajando en el tema, José Truda Palazzo Jr., actualmente representante de Centro de Conservación Cetacea en Brasil afirmó que “resulta inconcebible que nuestros países sigan participando en un proceso diplomático que se ve violentado una vez más por la mala fe de Japón, un país que nunca ha hecho ningún gesto de buena voluntad sino todo lo contrario, solamente ofrenda agravios como es el retorno su flota al hemisfero Sur con el fin de robar las ballenas de la región. Esa apropiación indebida de nuestra biodiversidad compartida habría que llevarla a los tribunales internacionales.”
Sin dudas, nuevamente somos testigos de la impunidad nipona frente a los intereses globales de conservación de balllenas, donde el poder económico prima sobre valores intangibles naturales, que contrariamente en este caso ha sido demostrado ampliamente y con fuerte rigor científico que las ballenas “valen mucho más, vivas que muertas”, sin que Japón o sus aliados puedan demostrar lo contrario. A la luz queda claro, que la caza científica sólo intenta llenar los bolsillos de unos pocos empresarios cuyos valores únicamente son los económicos.
Fuente: Organización para la Conservación de Cetáceos, Centro de Conservación Cetacea, AFP, OCC.

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